10 preguntas frecuentes del azúcar APAH septiembre 12, 2022

10 preguntas frecuentes del azúcar

10 preguntas frecuentes del azúcar
Azúcar
Según organismos internacionales como la FAO y la OMS, un consumo de azúcar equivalente al 10% del total de energía (kilocalorías) consumida, puede considerarse como una ingesta recomendable y moderada. Tomando como ejemplo una dieta media de 2,300 calorías, un consumo de 57 gr. de azúcar, lo que equivale a 11 cucharaditas o terrones de azúcar al día, se puede considerar un consumo moderado.
El azúcar es una fuente de energía de fácil y rápida asimilación necesaria para el organismo, fundamentalmente para el cerebro, los músculos y el sistema nervioso. Además, proporciona un sabor inimitable que nos ayuda a consumir otros alimentos necesarios en nuestra nutrición. Por eso es recomendable su consumo, dentro de una dieta equilibrada, en todas las etapas de la vida.

Ningún alimento engorda por sí solo. Lo importante es el balance energético global en un período de tiempo no inferior a 15 días. Además, no hay evidencia científica que relacione el consumo de azúcar con la obesidad.

Sin embargo, si hay abundante información que relaciona el consumo de azúcar con una menor ingesta de grasa y, por lo tanto, una menor probabilidad de padecer obesidad. Por otra parte, el aporte energético de los carbohidratos, 4 calorías por gramo, es bastante inferior al de las grasas, 9 calorías por gramo.

La obesidad es el resultado de un desequilibrio, propiciado porque se ha realizado un aporte global de energía que sobrepasa el gasto energético. La composición de la dieta puede influir sobre este balance energético positivo. Las dietas con un alto contenido de carbohidratos, en comparación con las dietas con un alto contenido en grasa, a igual aporte energético, reducen la probabilidad de que se acumule grasa en el organismo.

En principio no es recomendable. El consumo de edulcorantes artificiales no es necesario para personas sanas. Tan solo podría ser recomendable ante determinadas situaciones patológicas.

Los alimentos “light” se caracterizan porque sustituyen en su composición determinados ingredientes por otro que aportan menos calorías. Sin embargo, lo importante para controlar el peso corporal es la ingesta calórica total al cabo del día. La efectividad del consumo de alimentos “light” para el control del peso no está suficientemente demostrada porque, además, en muchas ocasiones, la reducción calórica es insignificante.

Por otra parte, hay suficiente información que relaciona una mayor ingesta de grasa y mayor peso corporal con los consumidores habituales de productos con poca o ninguna azúcar o “light”.

El factor psicológico puede influir también en que los consumidores de estos productos piensen que pueden consumir una cantidad superior de ellos, con lo que se produce un efecto contrario de mayor ingesta de energía.

Los expertos definen la caries como una enfermedad multifactorial en cuyo desarrollo influyen factores infecciosos y genéticos además de la dieta, y donde la higiene bucodental y las medidas de prevención como la fluoración o las visitas regulares al odontólogo juegan un papel clave.

Hoy en día tal y como aseguran los princi- pales especialistas en odontología, con un correcto seguimiento de unas mínimas medidas de higiene bucodental, el consumo de azúcar ya no se considera un factor de riesgo para el desarrollo de la caries.

La diabetes es una enfermedad en la que influyen decisivamente los factores hereditarios y la obesidad.

Ningún estudio científico ha demostrado que el consumo elevado de azúcar contribuya a la aparición y desarrollo de la diabetes, por lo que su eliminación de la dieta no garantiza la prevención de esta enfermedad.

Actualmente, se ha establecido una nueva recomendación dietética para las personas diabéticas, respaldada por la FAO y la OMS, que permite la toma moderada de 30/ 50 gramos de sacarosa al día, siempre que se consuman en el contexto de tolerancia total de energía, dentro de una dieta variada y sin desplazar otros alimentos.
No hay ningún estudio que haya establecido esta relación y las recomendaciones para controlar el nivel de colesterol en la sangre no hacen referencia al consumo de azúcar. De hecho estas recomendaciones aconsejan un alto consumo de carbohidratos (entre los que se encuentra el azúcar), junto con una disminución en el consumo de grasa saturada de origen animal y colesterol.
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